Pensemos en el primer lugar que todos tuvimos que mantener en secreto. No fue por amor. Fue por miedo. El armario de la infancia, el rincón detrás del sofá, la caseta del jardín donde nos escondíamos durante las tormentas o las peleas de nuestros padres. Ahí aprendimos el arte primitivo de la ocultación.
La ciudad, que antes parecía un lugar conocido y predecible, comenzó a mostrarme sus secretos, capa por capa. Y con cada descubrimiento, mi relación con Sofía crecía. Ella era la guardiana de estos lugares, la que conocía los caminos y los senderos que conducían a ellos. Todos los lugares que mantuvimos en secreto - I...
So here is the final question for you, the reader: Pensemos en el primer lugar que todos tuvimos